Entrevista a Luís Royo - Univesidad Villanueva
Cuando se observan muchas de sus obras, sobre todo de las relacionadas con las leyendas artúricas, se pueden detectar influencias prerrafaelitas. ¿Forman parte de la documentación al realizar el dibujo, o estos pintores influyen en su trabajo como ilustrador?
Que el arte esté guiado por modas impuestas por los manipuladores del arte, lo veo peligroso. Durante décadas, los pintores prerrafaelistas han quedado olvidados en pos de otras corrientes pictóricas también válidas, por supuesto, pero no únicas. En estos momentos creo que se están relajando todas estas tensiones, no hay más que ver y celebrar la ampliación del museo del Prado, dando al público algunas pinturas de esas corrientes algo olvidadas. Personalmente creo que hay muchos caminos en el arte y todos ellos válidos si la obra conecta de alguna forma con el ser humano, no debería haber acotaciones. Los pintores prerrafaelistas, como los realistas rusos me interesan desde siempre, aunque eso no quita que me interesen también los impresionistas, los simbolistas, los surrealistas, conceptuales o nuevos expresionistas y yendo más al pasado los tenebristas o renacentistas. Y claro, todos ellos influyen en mi trabajo.
Los personajes y mundos fantásticos que representa usted en su obra son especialmente apreciados por los ciertos grupos musicales de metal y por sus fans. Tanto es así que algunos de sus cuadros han llegado a ser utilizados como carátulas para algunos discos de éste tipo de bandas. ¿Por qué todo ese universo se siente tan identificado con sus creaciones?
De alguna forma existe una conexión de sueños, de mundos o de inquietudes. Como mi trabajo no es claramente racional, sino que tiene mucha parte intuitiva es difícil saber el porqué de esa conexión.
En otras entrevistas ha afirmado que no utiliza modelos salvo en casos muy específicos. Pero es impresionante como consigue darle identidad a cada personaje. ¿Los crea a partir de su imaginación, o utiliza alguna técnica en especial?
Ya con una trayectoria de treinta años de trabajo, hay obras de todo tipo, con modelo y sin él. Trabajos con un único modelo, con fusión de distinta documentación para una misma figura y sin ninguna referencia. Conforme pasan los años es normal que los trabajos con modelo o referencia sean menos frecuentes y otros elementos ganen importancia, como elegir el enfoque, la tonalidad general o la ambientación, incluso estar pendiente de encontrar el momento de poner fin al trabajo, elegir el grado de soltura o preciosismo. Cada obra, a partir de la primera idea y los primeros apuntes, exige un planteamiento, va pidiendo la técnica para realizarla, el formato, el tipo de pigmentos, etc. Una de mis luchas es escucharla dejarme llevar por ella.
Sobre ese sorprendente y maravilloso proyecto llamado Dome, que realizó junto a su hijo Rómulo, en el que por primera vez un ilustrador de ficción pinta un fresco sobre la cúpula de un castillo. Ha sido una creación que ha causado admiración en todo el mundo. ¿Cree que después de usted vendrán imitadores que hagan lo mismo? ¿Piensa que esto podría marcar un nuevo movimiento artístico en este tipo de soporte arquitectónico?
Hace ya años que las fronteras y las acotaciones del creador son muy borrosas. Hoy la palabra artista se ha impuesto ante la dificultad de definir a un pintor que también hace volumen o video- instalación. En el caso de la ilustración, nada tiene que ver con la antigua definición de “una imagen al servicio de un texto” pues la obra aparece aislada en soportes muy diferentes.
La cúpula de Dome, la pinté con Rómulo que también hace personalmente obra en general de gran formato. Fue un reto, llevar a un espacio cóncavo una escena erótica de fugas imposibles, un gran trampantojo. En ese reto es en lo que pensamos aquel tiempo. Como comentaba al principio, las barreras de trabajo, incluso de tendencias están más difusas que nunca y lo que cuenta es la obra, mi intención es que esa obra de alguna forma conecte con el ser humano.
Su arte ante todo no deja indiferente, muchos le denominan como un imitador de Miguel Ángel, pero con menos gusto. Otros le consideran el mejor dibujante de la Historia. ¿Cree que más adelante se tendrá una opinión generalizada sobre su obra, o permanecerá para remover conciencias?
Soy de ese grupo que defiende el camino y su disfrute-sufrimiento por encima de la meta. El arte que solo transmite al propio autor y es hermético a los demás no me interesa y dentro del arte que transmite de alguna forma, puedo disfrutar de una obra conceptual o de una figurativa, pero sin poner etiquetas o grandes pretensiones. No sé que será importante o inspirador para las próximas generaciones y los que tan seguro lo tienen y colocan obras recientes en los museos algunas veces dan risa. De momento caminemos.
Siendo el dibujo técnico una manera del ser humano para expresarse, ¿cuál fue para usted la causa que le motivó a llegar al dibujo artístico?
Se me hacía limitado, aunque siempre me han venido muy bien los conocimientos del dibujo técnico. Por otro lado, el dibujo artístico es un reto que se hace interminable, el conocimiento de la anatomía no tiene fin, desde los infinitos puntos de vista hasta sus interminables posibilidades de postura, expresión o escorzo. A esto se une en mi caso la búsqueda de una belleza ideal, no cotidiana, que también se ha buscado en todas las épocas de la historia del arte y que yo la busco rompiendo precisamente los canones, vamos, buscando una realidad irreal.
Una obra clave, ya sea un boceto o incluso un volumen completo, y por las razones que estime oportunas (impacto en el público, o en uno mismo, perfeccionismo…)
La obra importante en mi caso es siempre la que estoy realizando en el estudio, las que ya están en el mercado salieron de él y ya las olvidé, olvidé los retos que me plantearon y los sinsabores que siempre van unidos a la realización. En estos momentos estoy con un largo proyecto entre manos, Dead Moon, es un proyecto que comencé con apuntes hace un par de años y en el que estoy metido de lleno desde hace uno. Es un libro con una historia violenta y romántica, que busca los extremos bajo un regusto oriental y un mundo gótico y trágico. Una fusión de libro de ilustración, comic primitivo y relato. Sus imágenes son también una fusión de estilos, van desde el grafito desnudo a la ilustración preciosista o la pintura de gran formato. En estos momentos está en imprenta un pequeño adelanto de la obra, el portafolio Dead Moon.
Lo único que puede hacer en ocasiones sombra al trabajo que está en ese momento en el estudio son los proyectos futuros, Después de Dead Moon pienso meterme de lleno en el personaje Malefic, tanto en historia como en imágenes, y ya se está trabajando este personaje para el mundo del comic e incluso hay ideas y contactos para el mundo del cine.
¿Se identificaría usted con algún tipo de movimiento artístico (incluso fuera de la pintura), ya sea pasada o actual?
Desde fuera colocan mi obra dentro del realismo fantástico, en cuanto a mis inquietudes, en toda la entrevista se ha podido ver que me gusta beber de todas las fuentes posibles, no puedo agarrarme a ningún movimiento concreto, me perdería otros de los que puedo disfrutar o impregnarme.
En sus obras los tabúes y los miedos que rodean la sexualidad, o bien desaparecen, o bien se transforma, ¿en este sentido, y sin caer en prejuicios de ningún tipo, considera que exista una ética de la sexualidad?
Para mi trabajo no pongo límites. En mi obra dejo caer mi subconsciente con sus miedos, sueños y perversiones, me olvido de lo políticamente correcto porque no tengo ninguna intención educativa, solo tengo intención de compartir con el espectador la complicidad de esos sueños.
Usted como artista no se limita a pintar sino que, además, en ocasiones escribe los textos que acompañan a la imagen (Prohibited Books). No obstante en ningún momento explica lo que estamos viendo. ¿Sería correcto decir que su intención es la de sumergirnos más aún en la vorágine de sensaciones que las imágenes ya transmiten de por sí?
La obra siempre se debe explicar por sí misma. En mi caso, un libro suele nacer de apuntes, dibujos sueltos, textos en torno a una idea que van quedando guardados un tiempo, hasta que un día me decido a ponerme en marcha y a trabajar en el proyecto de una forma intensiva. Luego de una selección, todo ello se va sumando al conjunto de la obra. Pero nunca pretendo explicar lo que la imagen debe de decir por si sola, sino una envoltura de sueños, intenciones, bocetos y escritos que la rodearon.
Existe la noticia de que parte de su trabajo va a ser próximamente llevado a la gran pantalla (Subversive Beauty). ¿Había trabajado antes en cine o en material audiovisual?
Está en proyecto Subversive Beauty, llevado al cine de manos de Miguel Mesas como director, como también está el proyecto de un musical y un videoclip, son otros caminos dentro de mi obra. Cada obra como comenté antes es un reto en sí mismo, independiente del soporte.